19 may. 2014

La hora del almuerzo

Cuando fui a hacer intervención en las escuelas de la sierra de Guerrero, me encontré con un pueblo de belleza abominable llamado Xalpatláhuac. Enmedio de la montaña, las escuelas albergan a pequeños muchachos que se notaron muy contentos por mi presencia en sus salones. A la hora del receso, los jóvenes que llevan poco de comer, me invitaron a convivir en un lugar muy especial: el techo de la escuela. Allí van a compartir sus alimentos, a hablar de cosas que nadie quisiera escuchar, y antes de subir, les tomé una fotografía para el recuerdo.

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